Cata de la “familia completa” de Pago de Carraovejas

Cartel cata Pago Carraovejas para WEB

Después de ver cuánto gusta a nuestros seguidores en Facebook el crianza y el reserva de Pago de Carraovejas, hemos decidido realizar una cata de la colección completa de todos los vinos tintos de Pago de Carraovejas.

Cuando planteamos esta cata y comenzamos la selección del equipo para la misma, me gustaría que hubierais visto las expresiones de sus caras cuando se lo comunicamos. Comentando el futuro evento con ellos y después de hacer algunas búsquedas en Google, no hemos encontrado ninguna cata documentada con todos estos vinos a la vez. Por tanto, nos alegra poder ofreceros el resultado de nuestra experiencia, de forma inédita.

Las características de los vinos de Pago de Carraovejas probados son las siguientes:

 

Familia Pago Carraovejas

 

  • Autor 2012

Tinto Fino (90%), Cabernet Sauvignon (8%) y Merlot (2%). 12 meses en barricas de roble francés y americano. Embotellado en abril 2014.

11€.

  • Crianza 2011

Tinto Fino (93%), Cabernet Sauvignon (5%) y Merlot (2%). 12 meses en barricas de roble francés y americano. Embotellado en abril 2013.

23€.

  • Reserva 2010

Tinto Fino (97%), Cabernet Sauvignon (2%) y Merlot (1%). 12 meses en barricas de roble francés y americano. Embotellado en mayo 2012.

40€

  • El Anejón de la Cuesta de las Liebres 2009

Tinto Fino (93%), Cabernet Sauvignon (6%) y Merlot (1%). 12 meses en barricas de roble francés con selección especial de grano extrafino. Embotellado en abril 2011.

75€.

  • Cuesta de las Liebres 2009

Tinto Fino (96%), Cabernet Sauvignon (3%) y Merlot (1%). 24 meses en barrica nueva de roble francés. Embotellado en mayo 2012.

125€.

 

Como en otras ocasiones, para ser fieles al espíritu de Mira Qué Vino, el equipo de cata ha estado compuesto por 10 personas: un enólogo, un sumiller, 4 no expertos pero buenos aficionados y entrenados para catar y 4 profanos que les gusta el vino y lo consumen con cierta asiduidad.

Después de la acogida por parte de nuestros anfitriones, que tenían todo listo para el evento, nos fue repartido un dossier con las características de cada vino y una hoja de cata lo más simplificada posible, para facilitar la labor a los miembros menos expertos del equipo. Las botellas llevaban reposando casi 2 meses en una vinoteca a 14ºC.

 Tapones-pago-carraovejas

 

Lanzándonos a la piscina con el Pago de Carraovejas Autor 2012, (y digo bien porque estábamos “sesperados” por hacer esta cata, como dice nuestro admirado Chiquito de la Calzada), sumergimos todos nuestros sentidos en él y las puntuaciones no bajaban de 7 sobre 10.

– ¡Muy rico está este vino, oye!

Exclamaba la mayoría.

Aunque es preciso señalar que, los paladares más entrenados, encontraban un exceso de alcohol en él.

Esperando la llegada del segundo vino, como el que espera el timbre del recreo en el colegio, nos fue servido el Pago de Carraovejas Crianza 2011: Riquísimo. Haciéndonos eco de la opinión de la mayoría, debemos decir que no presenta grandes diferencias con el Autor 2012, si bien no encontramos el exceso de alcohol del primero y nos parece más equilibrado y afinado que éste.

Viento en popa a toda vela (hay un ingeniero naval hoy con nosotros), nos dispusimos a probar el Pago de Carraovejas Reserva 2010. Aquí ya se empieza a notar que la cosa se pone muy, muy interesante… cambia el color, el olor informa de una madurez manifiesta y, cuando lo probamos… ¡madre mía de mi vida! Nos permitimos reflejar lo que decía el personal allí presente:

¡Exquisito!

¡Extraordinario!

Es como mi mujer: ¡cuanto más la bebo, más la quiero!

Era fácilmente apreciable que este vino, en comparación con los anteriores, supone una evolución en todos sus aspectos; es más completo, más redondo, más untuoso y agradable de beber. Su recuerdo permanece en la memoria y no quieres que se borre.

Llegados a este punto, cuando nuestro anfitrión se levantó, cogió la siguiente botella después de comprobar escrupulosamente la temperatura, y, al comenzar a andar, hizo como que se tropezaba… ¡no os imagináis las caras de los que allí estábamos! Los ojos, la boca y los brazos no se podían abrir más. Las féminas (presentes en igual número que los varones) lanzaron un grito como si hubieran visto dar un traspiés a su propio hijo. Lo mejor fue cuando nuestro miembro más ilustre se lanzó a sujetar… ¡la botella! ¡ja ja ja ja

-¡La madre que te parió! ¡Qué susto me has dado! Exclamó seguidamente con dulzura

Pues bien, con una gran sonrisa dibujada en la boca y secretando más saliva que el perro de Paulov, recibimos el Pago de Carraovejas Anejón de la Cuesta de las Liebres 2009 en nuestras copas y… ¡uhmmm! Aporta aromas y sabores no apreciados en los vinos anteriores, presenta un abanico de matices que te hace establecer un diálogo con él y no quieres que termine la conversación.

-¡Excelente!- Dijeron varios.

-Aún así, como relación calidad/precio, me quedo con el reserva- espetó uno de nuestros componentes más entregado

-Este vino merece ser degustado e interpretado con mucha calma- decía otro concentrándose y tratando de aislarse del mundo exterior.

-Fabuloso. Me gustaría probarlo con lechazo al horno de leña de un sitio que yo me sé- indicó otro más.

Un vino sobresaliente. Un maestro que se adapta al conocimiento de sus alumnos.

Por fin, sin tomar casi aliento, lanzados pendiente abajo, con patines y arenilla, nos tiramos por la Cuesta de las Liebres 2009 de Pago de Carraovejas. En 5 palabras: IM-PRE-SIO-NAN-TE.

Nada en este vino despunta como signo de desequilibrio: es suave e intenso a la vez, es denso, carnoso, muestra una amplitud tal de matices que te recreas en cada sorbo. No nos resistimos a poner algunas expresiones de los miembros del equipo de cata:

-¡Joder, qué bueno está!

-¡Madre mía! ¡Lo masticas!

-¡Insuperable!

-¡Ufffff!

-¡Excelente! ¡Grande

-¡Buenísimo! ¡Al final me parece hasta dulce!

-¡Tiene un sabor espectacular; quita el sentío!

-¡Si hoy ganamos “el derbi”, me puedo morir a gusto!

-¡Échame más, por favor!

Nos ha encantado este Pago de Carraovejas Cuesta de las Liebres 2009 y, como veis, es un vino que no te deja indiferente; nos gusta hasta la caja. Con razón, reza el siguiente eslogan de la bodega en la ficha del vino: “expresión que perdura en el recuerdo” Y ¡vaya si nos vamos a acordar de esta cata!

Si alguno de nuestros fieles seguidores, teniendo en mente otra de nuestras catas, piensa que no todo acaba aquí… ¡ha acertado!

Como su propio nombre indica, la cata la hemos hecho para probar estos fantásticos vinos, pero ahora nos los vamos a beber para disfrutar de ellos, con los miembros del equipo de cata y acompañados de las extraordinarias viandas preparadas para la ocasión:

 

 

Ninguno de los vinos de la cata de Pago de Carraovejas desentonaba con los platos elaborados con cariño y hechos para disfrutar y poder así compartir lo que nos gusta.

Antes de terminar, nos gustaría dar las gracias a FEW® (Fran & Eduardo Wines) por su generoso obsequio de las botellas para la cata.

Esperamos que os haya gustado.

¡Hasta pronto!

Puedes comprarlo aquí

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