EL ALGODÓN NO ENGAÑA

El algodón no engaña - Blog | MiraQueVino

Ayer, por iniciativa de Mariano, nos juntamos para “probar un experimento” que tenía preparado, según nos dijo, “deseando ver los resultados desde hacía años”.

Para la prueba, se presentó con 6 piezas de lomo bajo de ternera, de 2,5 cm de grosor cada una, que sólo con la pinta que tenían cuando los desenvolvió, presagiaban un muy buen desenlace. Aunque esto no era todo: no habíamos acabado de describir nuestra primera impresión de la vista de la carne, cuando empezó a desfilar un brócoli con besamel y unos pimientos del piquillo rellenos de bacalao. Fue entonces, cuando Mariano sacó la primera de las sorpresas: una botella de Coto de Hayas 2005 Reserva Varietales, un vino que, según nos ilustró, es muy difícil encontrar. Pero no fue éste el que primero probamos, sino que fue una botella cubierta con papel aluminio, a 16ºC.

Cuando lo probamos, pude observar varios ceños fruncidos y cabeceos para meter una y otra vez la nariz en la copa y los ojos de Mariano intentando escrutar los cerebros de los allí presentes, para tratar de atisbar qué pasaría por sus oscuras mentes.

Uno de nuestros chicos aventajados, se atrevió a decir que era tempranillo y luego, el muy valiente, espetó:

-“Es Ribera del Duero”

-“Premio”-dijo Mariano, mientras que los demás nos quedamos boquiabiertos pero deseando “meterle mano”.

Nuestro chico aventajado, en un acto de sinceridad, dijo que le parecía Ribera del Duero, pero que también le recordaba a un vino de Rioja en ciertos matices y que le tenía totalmente despistado. Rápidamente, Mariano esbozó una sonrisilla de satisfacción al discurrir el experimento por la ruta que deseaba y le contestó que estaba totalmente de acuerdo con él en esa conjunción de olores y sabores tan peculiares.

Poco a poco, el vino y las viandas iban congeniando cada vez más, hasta que, llegada la carne, se nos cayeron a cada uno dos lagrimones cuando pudimos saborearla con el vino del enigma, que había ganado una barbaridad, gracias a una esmerada oxigenación y a un control “casi perfecto” de la temperatura, llevados a cabo por el propio Mariano.

A partir de este momento, vino y carne, carne y vino, se abrazaban y complementaban haciendo que los miembros de MQV allí presentes, nos deshiciéramos en elogios y volviéramos una y otra vez a la expresión: “joder, este vino tiene una cosa que… tiene un sabor que… a mí me recuerda a…, parece que es pero…” hasta que un atrevido llegó a decir: -“Mariano, no nos habrás puesto un Vega Sicilia, ¿verdad?”- A lo que Mariano, abriendo los ojos como platos, dejó de comer, le miró y dijo: -“cuando yo probé este vino, me vinieron a la mente matices y retazos de un Tinto Valbuena de 3er año que me habían regalado y guardé esta botella para ver su evolución después de 8-10 años. En esto consistía el experimento”.

Cuando Mariano quitó la envoltura y pudimos leer “Valduero 2005, 7 meses en barrica”, nos quedamos estupefactos, pensando cómo un vino joven con esa crianza podía tener un abanico tan amplio de matices, pero, como decía el anuncio y nuestro querido Chiquito en un chiste: “¡el algodón no engaña!”

P. D.: Probamos también la carne con el Coto de Hayas, una vez se acabó el Valduero y ¡madre mía qué cosa más rica, por favor!

Aviso a nuestros seguidores más jóvenes: extremad la precaución si queréis reproducir este experimento, porque quizás situéis tan alto el listón, que no haya quien os “satisfaga” en muuuuucho tiempo.

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