CATA VERTICAL A CIEGAS JUAN GIL

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El pasado fin de semana reunimos a un equipo de cata de 12 personas, integrado por expertos (un enólogo y un sumiller); no expertos sin vinculación profesional al mundo del vino, pero entrenados y buenos aficionados (4 en total) y 6 profanos que les gusta el vino.

Pues bien, hechas las presentaciones, pasamos a describir cómo transcurrió el evento. La cata se planteó a ciegas, sin desvelar la bodega, año y zona (sólo nuestros 2 anfitriones conocían el contenido) pero se indicó que sería vertical, con el siguiente orden: vino con 4, 8, 12 y 18 meses de crianza y, de éste último, 2 añadas distintas (2010 y 2011).

Las características de cada vino son:

  • Juan Gil 4 meses: 100% uva monastrel, 4 meses de crianza en barricas de roble francés y americano. Precio: unos 5€.
  • Juan Gil 8 meses: 100% monastrel, 8 meses de crianza en barricas de roble francés y americano. Precio: 7€.
  • Juan Gil 12 meses: 100% monastrel, 12 meses de crianza en barricas de roble francés. Precio: unos 10€.
  • Juan Gil 18 meses: 60% monastrell, 30% cabernet sauvignon, 10% syrah. 18 meses de crianza en barricas de roble francés y americano. Precio: alrededor de 20€.

Comenzamos con el Juan Gil 4 meses 2012 y una vez servidas las copas, las expresiones después de observarlo y olerlo eran de una unánime agradabilidad; al probarlo, hubo expresiones a la par de “oye, está rico” a la vez que escrutaban más a fondo sus características y anotaban su parecer en la hoja de cata. Como comentario que recoge la opinión global de este vino, podemos decir que predomina su carácter afrutado pero su corto período de crianza le proporciona un sabor y un equilibrio entre el ímpetu juvenil y una incipiente prudencia.

A continuación pasamos a probar el Juan Gil 8 meses 2010. Debemos indicar que este vino, sólo se puede adquirir en Vinoselección y El País Club de Vinos. Después de catarlo y sin entretenernos en descripciones más precisas, debemos deciros que sorprendió a nuestro equipo porque el cambio con respecto al 4 meses es sustancial. Es un vino que, estando a medio camino entre el de 4 y el de 12 meses, sigue muy de cerca a éste en redondez, manteniendo la alegría contenida de su juventud. Como anécdota os decimos que algunos de los miembros del equipo de cata puntuaron tan alto este vino que dijeron: si esto va en progresión según el tiempo de crianza, no sé cómo vamos a calificar al último vino…

Seguimos adelante con el Juan Gil 12 meses 2010 y, comunicándonoslo confidencialmente para no influir en el resto del equipo, uno de nuestros “listos” nos dijo que para él esto era un Juan Gil; a lo que nosotros intentamos, maléficamente, no responderle y darle a entender con nuestras expresiones faciales que se equivocaba.

El resultado de la valoración de este vino fue excelente. Satisfizo mucho a los paladares de los miembros de nuestro equipo de cata y debemos decir que nos sorprende gratamente la diferencia de la crianza de este vino, en barricas de roble francés exclusivamente, con respecto a sus “hermanos”. Nos encantó el equilibrio entre su manifiesta dulzura y su justa acidez; entre la frutosidad tan expresiva y los sabores tostados tan bien trabajados.

Por último, nos pusimos manos a la obra con el Juan Gil 18 meses 2010. El color de este vino despista sorprendentemente, no parece que haya envejecido ese número de meses en barrica. Su aroma te hace atisbar recuerdos de la niñez y olores de la etapa adulta. Cuando te sumerges en él, te introduce en un mundo que se torna exótico, a la vez que mantiene los olores de nuestra tierra y te invita a ir más allá. Y nosotros, como somos unos atrevidos, lo hicimos.

Cuando probamos este Juan Gil 18 meses 2010, ¡cuánto le agradecimos que nos diera lo que nos prometía! Pero no se quedó ahí: fue muy generoso con nosotros, nos dio mucho más. Cuanto más lo probábamos, más matices diferentes nos regalaba. Nos encantaba mirar a nuestro equipo y ver cómo cerraban los ojos para oler y beber, beber y oler y disfrutar enormemente.

Todavía estábamos embelesados con el recuerdo de este último vino, cuando nos fue servido para probar el Juan Gil 18 meses 2011. ¡Madre mía de mi vida! El vino estaba espectacular. Era superior a la añada 2010: los aromas y sabores estaban increíblemente mejor conjuntados (y mira que era difícil) que los de la añada anterior. Le pedíamos la luna y nos daba las estrellas, le pedíamos el sol y nos daba la galaxia entera…

Llegó entonces el momento de descubrir las botellas y… caras de sorpresa, de satisfacción. Nuestra mirada se dirigió como una flecha apuntando con el dedo a nuestro “adivino” para asentir con nuestras cabezas y felicitarle por su acierto. Después, aplausos para los organizadores.

Pues bien, aunque lo parezca, no ha llegado el final, puesto que nuestros anfitriones habían preparado una pequeña sorpresa para disfrutar un poco más: habían “reclutado” una selección de lomo ibérico de bellota, jamón ibérico de bellota, salchichón ibérico de bellota, morcón ibérico de bellota y queso curado de oveja, no ya para catar el vino, sino para disfrutar de él en compañía unos de otros.

Cuando nuestro equipo probó las viandas, las exclamaciones fueron, si nos lo permitís:

-¡Coñó, qué bueno está este lomo!

-¡Este jamón está cojonudo!

-¡Madre mía! Pero, ¿de dónde es este morcón?

-¡Joder! ¡El queso está para despeinarse!

Fue entonces cuando uno de nuestros anfitriones nos dijo: os sirvo un poco de vino para acompañar, ¿verdad? Y unánimemente levantaron todos las copas y empezaron a decir: ¡A mí del de 18 meses! ¡A mí del de 18 meses! ¡Ja, ja, ja, ja ja!

Aplausos, felicitaciones,…

En este punto, uno de los anfitriones, explicó el porqué de esta cata. Fue planteada por los socios fundadores de Mira Que Vino, para que fuera una cata bonita, para disfrutar, para compartir lo que nos gusta, en honor de dos miembros de nuestro equipo, Pedro y MariJose, que están pasando por la prueba difícil del cáncer. Se pensó para que sintieran nuestro apoyo, nuestro cariño, se encontrasen arropados y supieran que estamos ahí para lo que necesiten.

¡Ánimo! Un abrazo para todos.

1 Comentario

  1. Pablo 21 agosto, 2015 Responder

    Estos vinos son impresionantes, sólo con ver la etiqueta ya me viene el recuerdo de su impresionante sabor a la boca =P

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