Pago de Carraovejas Autor 2012 y Cochinillo de Segovia

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Cuando hicimos la reseña del Pago de Carraovejas crianza 2011, nos pareció oportuno contaros un poco nuestra opinión de uno de sus vinos menos conocidos: Pago de Carraovejas Autor 2012, vino de la casa del Restaurante José María.

A finales del verano de 2014, decidimos ir a comer al Restaurante José María (propietario a su vez de la bodega Pago de Carraovejas) para tomar su cochinillo segoviano acompañado de su vino de la Ribera del Duero.

En el momento de realizar la reserva -no la hicimos a nombre de MiraQuéVino, quisimos ir anónimamente- solicitamos comer en el salón “Cuesta de las Liebres” obteniendo una respuesta afirmativa, pero luego nos llevamos una pequeña decepción cuando al recibirnos nos dijeron que no era posible hacerlo.

Una vez acomodados en nuestra mesa, nos recibieron con un salmorejo muy rico que nos sorprendió por su textura más líquida de lo que suele ser habitual.

La atención de los camareros -en número suficiente para atender bien la sala- fue excelente en todo momento y, para no desviarnos demasiado del asunto que nos ocupa, os comentamos de forma sucinta nuestra opinión de las viandas que elegimos.

El Jamón ibérico “Gran Reserva D.O. Montanera 2009” con pan de llamera: para llorar de la emoción; las anchoas curadas y lomos de sardinas con aguacate, tomate y queso de cabra: imponentes; las croquetas caseras de jamón ibérico con cristal de remolacha y virutas de patata: estupendas; y los judiones del Real Sitio acompañados con las delicias del gorrino: extraordinarios. Todos ellos, en su diversidad, casaban a la perfección con el vino de la casa Pago de Carraovejas tinto Autor 2012.

Nos pareció un vino muy versátil, agradable de beber y muy rico -eso sí, manteniéndolo, sobre todo en verano, a una adecuada temperatura (13-14 grados centígrados)- y muy en la línea de su hermano mayor, el Pago de Carraovejas crianza. En la mesa, nos cobraron alrededor de 16€ por él. Excelente relación calidad/precio.

[Aprovechando este comentario, a la hora de tomar un vino tinto que no esté a una temperatura que consideréis adecuada, no dudéis en pedir una cubitera para enfriarlo, aunque en muchos restaurantes se lleven las manos a la cabeza. Nosotros lo hacemos como práctica habitual cuando se empieza a calentar el vino.]

De postre nos decantamos (¡qué bueno el chiste!) por un sorbete de Merlot de Pago de Carraovejas con mandarina: fantástico; quesos de Castilla y León con dados de membrillo fresco y cuajada de oveja churra con miel de espliego: muy ricos.

Ya sé que hemos pasado de los entrantes al postre, pero es que el cochinillo merece una mención aparte. A los expertos en industrias alimentarias que nos acompañaban, les encantó “técnica y espiritualmente” la carta del director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada, sobre las bondades del cochinillo de José María. Y a todos los demás nos encantó metérnoslo entre pecho y espalda acompañado del Pago de Carraovejas Autor 2012, porque el vino y el cochinillo se querían como dos enamorados. ¡Madre de mi vida, qué combinación más extraordinaria!

¡Eso es to… eso es to… eso es todo, amigos!

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